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María José Rienda: «Estar aquí ya es un triunfo para mí, veo la luz al final del túnel» | María José Rienda: «Estar aquí ya es un triunfo para mí, veo la luz al final del túnel» |
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| Escrito por EL PERIÓDICO. JOAN CARLES ARMENGOL | |
| lunes, 22 de febrero de 2010 | |
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María José Rienda es el último cartucho de España en los Juegos de Vancouver. La veterana esquiadora granadina de 34 años competirá mañana en su mejor especialidad, el gigante, con las esperanzas acotadas por unos tres últimos años en que se ha visto duramente castigada por las lesiones. La temida tríada en la rodilla derecha, primero, y la rotura del ligamento cruzado anterior de la izquierda, después, la han mantenido apartada más de tres años de la élite, a la que llegó plenamente en la temporada 2005-06, cuando logró cuatro de las seis victorias que atesora en la Copa del Mundo. Y, en medio de aquella racha, se topó con los Juegos de Turín, de los que guarda un mal recuerdo.
–Qué diferencia su llegada a estos Juegos de Vancouver, los quintos de su vida, con los de Turín, hace cuatro años, ¿eh? –Sí, es totalmente distinto. Cuando llegué a aquellos Juegos venía de ganar dos pruebas de la Copa del Mundo en Ofterschwang, en Alemania, e inmediatamente después gané otra en Hajfell, en Noruega. Llegué con una doble presión: la que me pongo siempre yo misma, porque soy muy competitiva, y la presión mediática, que la noté mucho. –El resultado fue un 13° puesto un poco decepcionante. –Son cosas que pasan en el deporte. Aquel día no salió bien. Había nevado la noche anterior y la pista estaba lenta para mí. Además, cometí errores en la parte más llana del recorrido y eso se paga. –Y ahora tiene una nueva oportunidad olímpica. –Sí, pero ahora es distinto. Las presiones son diferentes. No es solo que ya llevo cinco Juegos, y eso te da una experiencia. Después de las tres temporadas que he pasado, tan duras, estar aquí para mí ya es un triunfo. Lo que venga de más será genial. –Pero no habrá venido solamente a participar, ¿no? –No, eso no. Voy a poner toda la carne en el asador, como siempre. Los dos primeros meses de esta temporada fueron muy duros, por las rodillas y porque me costó mucho recuperar el nivel técnico. Pero ahora estoy viendo la luz al final del túnel. He llegado aquí en el mejor momento de la temporada y, por tanto, no descarto conseguir también mi mejor resultado del año. –Usted fue sexta en el gigante de los Juegos de Salt Lake City, en el 2002, después de ir tercera tras la primera manga. ¿Ve posible repetirlo? --Esto sí que será difícil. No me veo tan arriba aún. –Con 34 años, es la esquiadora de alpino más veterana de estos Juegos. ¿Se siente vieja ya para esto? –Vieja no, pero experiencia sí que tengo, ¿eh? (risas). El otro día miraba la lista de los Juegos de Nagano, de 1998 y solo quedo yo. Estaban Compagnoni, Meissnitzer, Seizinger, Kostelic, Ertl… Solo sigo yo. Y el próximo año seguiré esquiando, seguro, porque no habría valido la pena todo lo que he trabajado esta temporada si no lo pudiera disfrutar. Hemos hecho un muy buen trabajo y el año que viene seré más competitiva. Eso es una motivación más, en un año en que hay Mundiales en Garmisch-Partenkirchen. –No me dirá que aún la veremos en los Juegos de Sochi del 2014. –No, eso seguro que no. Estos de Vancouver son mis quintos y últimos Juegos. Luego, tengo otros proyectos para cuando me retire como, por ejemplo, ser madre. Pero a mí nadie me aprieta para que me vaya. Aún disfruto esquiando. –Desde luego, en España nadie la aprieta. –Es verdad. No me aprietan ni las viejas ni las jóvenes. |
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